viernes, 4 de agosto de 2017

LOS LIRIOS DEL CAMPO (17-24)







17

El rocío se desvanece
en el azul infinito,
en la sonrisa de la noche.
Mi Hija despierta,
el reflejo del ave
se hace transparente,
la tenue caricia
del amanecer,
la primavera
y sus cantos,
la voz mística,
el canto de mi Hija.


18

Me acostumbre:
"Señores, ¡buenos días!,
disculpen que les robe
un minuto de su tiempo.,
mi Hija está enferma
y necesito comprarle..."
Así de simple,
me acostumbré.


19

No hay espacio
para el orgullo,
la tristeza en cada frase,
el silencio,
la quietud del tiempo.
Mis manos tendidas,
sin rostros en mi mente,
sin odios,
sin resentimientos,
sin dolor,
"...¡Gracias, y que el Señor 
se los multiplique!".


20

Zapatos viejos,
arroz y mantequilla,
arroz y huevo,
arroz y agua.
Un par de calcetines,
dos pantalones,
dos camisas,
pocos dientes.
  

21

Mi rostro suplicante,
¡Dios, sólo me falta
la botella de licor barato,
y dejarme arrastrar
mar adentro!
Ella, mi Hija,
no sabe nada,
no sabe de
mis zapatos sucios.



22

Los brotes,
las dos hojas,
el sol,
el inicio,
la cascada,
el rumor de sus gotas,
el ave en la fuente,
el jardín...,
el amor y sus recuerdos.
  

23

¡Dios, ahí estaba Ella!
tocando las flores,
acariciando el follaje
de los naranjos
de la infancia.
¡Dios, ahí fuera de la cama!
La silla de ruedas,
nube de alas mágicas,
la Biblia,
su manos blancas,
la vida empezaba.
  

24

Yo,
tan racional,
agonizando en la cruz.
Desgarrado al verla
tan desvalida,
tan pálida
con sus alas caídas.
Ella alzó su alma
y el cielo se abrió.
El jardín...,
después de tres años.


domingo, 30 de julio de 2017

LOS LIRIOS DEL CAMPO 9-16






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Vendí el alma,
libros,
camisas,
zapatos,
el auto,
vendí los recuerdos,
el reloj,
anillos,
vendí el alma.


10 

La trajimos,
ya estaba en su cuarto,
su intimidad,
su vida,
sus cosas.
La brisa cálida,
la barca,
las olas..,
durmió toda la noche,
en su cama,
en su casa...,
la Casa Grande.


11 

No dormí,
"¡papá, quiero caminar!"
"¡papá, no siento las piernas!",
"¡papá, tengo frío!"
"¿la Virgen, me ayudará,
verdad que sí?".
"¡Claro, Hija,
fe y más fe!".

Nunca supe 
si aquella noche,
mis ojos mintieron.


12

La ventana,
la luz inquieta,
la noche,
la luz cae al mar,
la ventana se cierra,
una flor sin pétalos,
¿quién la trajo?,
¡Ah, la amiga cristiana,
la de la guitarra!
"Yo tengo fe
que todo cambiará..."


13

La mariposa nos mira,
mi Hija no llora,
no se queja.
¡Dos años, Dios!
Los juegos en la playa,
la algarabía perdida,
la botella entre las rocas,
¡Los amigos!
la playa solitaria,
la ventana,
el cielo,
el infinito.
Mi Hija,
no se queja.



14

Mi Hijo,
una beca deportiva,
cruzaron las aguas,
Florida.
Aquí,
en este cuarto,
se han secado el llanto,
el tormento de la Madre,
la despedida.
La piel temblorosa,
"¡Adiós, Hija!"
"¡Cuídala!"
"¡Chao, Hermanita!"
"Yo tengo fe...,"
¡Dios!
La guitarra,
la mariposa que nos mira.

  
15

"El seguro está
a tu nombre..."
Me jubilé.
Ella lee la Biblia,
me pregunta cosas,
sobre los lirios del campo,
el Hijo Pródigo,
caminar sobre las aguas,
la Corona de Espinas.
Algo había en sus ojos,
en su voz,
en su alma.
Mi Hija estaba viva,
ahí, 
en su cama.


16


Se fueron los amigos,
los de la foto
en el celular.
ellos la llaman,
le envían de todo,
voces,
imágenes,
recuerdos,
oraciones.
Ella lee la Biblia,
habla con la Madre,
con el Hermano,
como si estuviesen
en este cuarto.
Voy al patio,
riego el jardín,
lloro durante horas.


lunes, 24 de julio de 2017

LOS LIRIOS DEL CAMPO (1-8)




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Gerardo Barbera 

1

Las gotas en el cristal,
las alas quietas
del tiempo,
flores sin nombres,
la angustia,                          
la ausencia,
el temblor de unas manos,
la madre,
las oraciones,
las preguntas,
el silencio celestial,
pensamientos que caen
en el vacío
de la Nada,
la quietud
en cada mirada.
  

2

Ella tenía tres años…,
se la llevaron,
sus ojos,
 la camilla.
De pronto…, el reloj,
su tictac,
las aves despertaron.
Ella volvió,
casi dormida,
los besos maternos,
el sabor de la vida
en su finitud
inmensa
como el azul
de los mares. 


3

Veinte años…,
y recuerdo todo…,
el hospital…,
mis temores…,
su inocencia…,
la alegría,
el cuarto desordenado,
una muñeca sin cabello,
otra vez en casa,
como siempre
bajo la sombra
de un mismo árbol.


4

Las espinas,
noches eternas,
la Hija,
capullo
de ojos inmensos.
Infortunios,
caen las horas,
se detiene el universo,
el jardín palidece
todo oscuro.
  


"!Me duelen, papá,
mis piernas,
me duelen, papá!"
"!Dios mío,
mi Hija"!
los besos adoloridos
de la Madre.


6

El pasillo azul,
los insectos,
la ventana gris,
la lluvia infame,
quedé vacío,
sin pensamientos,
como roca seca:
"!Me duelen, papá,
mis piernas,
me duelen!"



Sombras huérfanas,
harapos,
cenizas,
polvos en los dedos,
el miedo,
la existencia,
el techo blanco,
voces perdidas,
un ratón,
hojas tristes,
la gata lo atrapa.


8

Se hunde el mundo,
nada queda,
ni la luz,
ni el cielo,
ni el mar,
las manos vacías,
como el canto
de una gaviota
que se muere.