miércoles, 30 de agosto de 2017

LOS LIRIOS DEL CAMPO (41-48)

















41

Frente a mí
la puerta blanca,
fija y dura.
"La operación es sencilla"
¡Mucho dinero!
"El doctor vendría
de lejos"
Frete a mí
el horizonte,
tan amplio,
tan real.

42
Una firma,
Ella sería feliz.
Lo hice...
¡Adiós, a la Casa Grande!
el mundo,
la historia,
agua perdida
entre fantasmas
en el patio,
sombras
en la mente de un viejo.
  
43


Senderos lejanos,
corazón profundo,
madre y alegrías,
hermano con sus lágrimas,
¡nada importa el tiempo!
¡poco separa el espacio!
“Todo ha salido bien”
“Pronto la verán caminar”
Las aguas cristalinas,
sin temor,
sin lágrimas.


44.

Se descubre el cielo,
el beso divino
de una oración escuchada.
El aire cansado,
el aroma del café,
Ella habla y habla,
conmigo,
con el Hermano,
la Madre.
Todo se hace olvido,
el universo infinito
como el amor
renace
como las flores
del campo.


45


El amor es un rostro,
un milagro,
temblor en el aire,
lágrimas ausentes
entre las voces de la Madre.
Caminar como antes,
sin paredes,
sin tristezas,
como las aguas,
las olas
y ese sabor tan azul,
que se pierde
en el tiempo.

46


La vida es un milagro,
una flor que se despide,
los rosales,
el patio,
mis fantasmas,
como lluvias lejanas
que se lleva el viento.
¡Adiós, para siempre
A la Casa Grande!
Estaremos bien,
Ella , el Hermano,
La Madre…,
estaremos bien,
todo es cuestión de tiempo.


47


Las sobras en la memoria,
sin aromas,
ni retratos,
la soledad en la piel.
La alegría en el cielo,
Infinitas luces
que cruzan
el umbral
de los mares.
¡Voces y horizontes!
Un vestido nuevo,
Amigas, amigos,
regalos especiales.
Anuncios de  colores
transparentes,
el puerto le llama,
se irá lo sé,
hacia nuevos mares,
mi Hija partirá,
y me alegro,
aunque me parta el alma.

 48

El reloj en la mente,
huellas perdidas,
aflora el silencio,
surgen entre recuerdos
las mañanas de siempre,
aromas del ayer,
canciones lejanas,
como sueños
que regresan
para despedirse
como rumor
que se aleja.



LOS LIRIOS DEL CAMPO (33-40)













33
  
Hoy cae la lluvia,
la radio,
"pequeño amor,
pequeño y grande".
Los viejos días,
mi escuela,
"apúrate, que vas
a llegar tarde"
ya estoy cansado
y esa canción,
la recuerdo.


34
  
Ave sin refugio,
resignada al infortunio,
el agua fría,
silenciosa,
el jardín,
los rosales,
el verdor del patio,
el ave abre sus alas,
el sol,
luz tímida,
trinar de acuarelas,
el calor,
la piel al viento,
el dolor taciturno,
la nostalgia,
pinceladas
en mis sueños.
  
35

Pasos inocentes,
rodillas en el suelo,
piernas,
tierra en sus mejillas,
los ojos
en sus manos,
¡hace veinte años!
en este mismo jardín,
la noche,
la Madre y Ella,
en la ducha,
luego,
entre las ramas
de los guayabos
y naranjales.
¡Los años...,cómo pasan!


36

Ahí está,
"¡Déjenme, yo puedo!"
Una mano a la vez,
las hojas del naranjo,
el agua...,
a lo lejos,
sus manos se aferran,
el instante en el tiempo,
un segundo,
la eternidad.
  

37

¡Se apoya!
¡Dios, se levanta!
La misma mirada,
un paso,
otro,
parece que se va a...,
"¡papá, mírame,
ya puedo, papá,
siento las piernas,
papá, mírame!"


38

La primavera,
la silla abandonada,
el polvo,
recuerdos,
calor en la piel,
despojo de sombras,
dolor sin memoria,
el vuelo sin destino,
sin límites.

39 
¡Mira, papá, sin
muletas!
El mar en sus ojos,
su esfuerzo,
algarabía de luces,
dos garzas,
el cielo,
eternidad
cabello tan azules,
la Hija de siempre,
la de los juegos
en la Casa Grande,
donde rezaba la Abuela,
la que llegó de España.

40 
El sendero a medio andar,
voces  de ensueños,
los amigos,
corceles y príncipes,
volver,
sólo eso,
paredes derrumbadas,
navegar
en su propia barca.


LOS LIRIOS DEL CAMPO (25-32)


















25

Todo estaba ahí,
como antes,
cuidé cada detalle,
sus rosas,
las que sembraron
hace tantas noches
Ella y la Madre.
Se acercó al rosal,
me miró,
su voz :
"¡Gracias, papá!"
Me abrazó.


26

La noche tibia,
el agua azul,
los dedos en el infinito,
la arena en el alma,
la piel dócil
bajo el silencio
de la luna.


27

Bajo el amor
de la estrella grande,
está la Madre,
la de brazos cansados
bajo la rutina
de jabón y platos.
El Hermano está ahí,
como aliento,
como roca que sostiene,.
Los dos la recuerdan
y el dinero
no alcanza.



28

La Hija toca el agua,
suspira,
todos la saludan,
¡tiempo sin verla!
Es libre,
sin paredes,
lejos de la cama.


29

¡Hola, Niña!
¡Qué hermosa!
Los vecinos,
la calle,
besos en la mejilla,
la locura, 
esa alegría,
algunas lágrimas,
mi Hija 
salió del cuarto,
en su silla, 
es cierto,
todos la besan.
La felicidad
es tan simple
como las manos
de una Madre.


30


Todo es bondad,
la Madre,
el Hermano,
se vacían,
como fuentes
de esperanza,
lo donan todo,
como la lluvia
y las flores.
  

31

Yo recojo
esas bondades,
y las junto
con el amor
de tantas manos
que ayudan,
y sin embargo,
nada alcanza.


32

Mi hija se despide,
la sonrisa,
¡Qué Dios la bendiga!
¡Parece un ángel!
Todo vale por Ella,
el sol,
la estrella grande,
todo vale por Ella.
Quedaré seco,
como riachuelo 
abandonado.
¡Juro que mi Ángel
extenderá sus alas!